Programa de Natación para Bebés

En los objetivos de la natación para bebés, se espera que el niño frente a una situación de riesgo, tenga un nivel de tranquilidad adecuado, que le permita flotar de espaldas y mantener su independencia respiratoria, como así también desarrollar habilidad para desplazarse por debajo del agua y en superficie moviendo sus piernas y brazos, pudiendo al mismo tiempo organizar su respiración. En pocas palabras, sí aprenden a nadar.

A través de la natación, se logra el desarrollo de su capacidad perceptiva, equilibrio, movilidad y orientación. El agua, como mundo de impresiones sensoriales, permite el ejercicio de los sentidos, que van desde la sensibilidad más próxima y primitiva – gusto, olfato – hasta las más evolucionadas - vista, oído - pasando por el nivel intermedio del tacto y la percepción, a través de las cuales se genera una gama de sensaciones que participan en la construcción del espacio y en el conocimiento del propio cuerpo.

Existe en este proceso un niño que en su accionar con alegría, espontaneidad y plasticidad de sus desplazamientos, da significado a la frase "la natación atiende los fundamentos del desarrollo psicomotor del niño, promueve y maximiza la capacidad de su cerebro para aprender a aprender". Esto es, en toda instancia, la premisa de cualquier aprendizaje.

La estimulación temprana tiene gran importancia. Los bebes pierden todo tipo de miedo, pero puede llegar a traer grandes consecuencias traumáticas si no fue guiado con responsabilidad y educado forzosamente; de esta manera se rompe el ritmo evolutivo además de privarlo de diferentes vivencias. Estimular no significa "interferir en las etapas evolutivas", salvo por el apuro de los docentes, de los padres que pueden llegar a producir angustia.

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